En un concierto acústico de Fernando Alfaro te puedes encontrar cualquier cosa: revelaciones inesperadas, canciones de su carrera en solitario, historias desternillantes, canciones de Chucho, de Surfin’ Bichos (es líder y compositor de ambas bandas), e incluso algunas (sorprendentes, emotivas o delirantes) versiones ajenas. Y esa sucesión de hits de culto, de los que no suele faltar ninguno, abre paso también a algunos hallazgos, a canciones escondidas de una carrera tan larga (38 años largos) como fructífera (más de 250 canciones). Y allí aparece de todo, desde lo más mínimo y emocional hasta el punk rock perruno interpretado solo con una guitarra acústica y esa voz rasposa o acariciante según los casos. Ya lo dijo una vez el propio Alfaro, en un concierto de hace unos cuantos años: «Pues así es como compuse en su día las canciones, con guitarra y voz, imaginándome el resto, escuchándolo en mi cabeza, o haciéndolo sonar con la acústica. Y muchas veces las cantaba así como para adentro, como imaginándome la voz también… Así que si ahora empiezo, sin darme cuenta, a imaginármelo todo en lugar de cantarlo, ¡me lo decís, eh!» Porque este es el formato preferido por mucha gente, incluso por aquella que disfruta con fruición de la energía desbordada de los conciertos de Surfin’ Bichos o de Chucho: este es el formato más cercano, el desnudo visceral, donde se puede apreciar mejor lo que hay dentro de esas canciones y de uno mismo.
Estación de Madrid
Linares