Tomar según qué decisiones en la vida puede resultar un auténtico tormento, especialmente cuando uno se arrepiente de haberte tomado esa decisión con el paso del tiempo. Y lo peor es cuando no solo le afecta a uno, sí no que en dicho arrepentimiento hay una confesión a terceros que se tienen que asumir. He ahí un gran problema. Una bola de nieve que baja a toda velocidad y que cada vez se hace más grande. ¿Cómo evitar el desastre? Cuanto más tiempo pase, peor. Este es el gran conflicto de Mauro. Que hace nueve meses tomó la decisión junto a Antonia, su pareja, de que el parto del bebé que está a punto de nacer fuese en una piscina... hinchable. Y es que en este justo momento donde todo está a punto de suceder lo único que quiere Mauro es ir a un hospital.
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